La pérdida de esa riqueza biológica desencadena graves consecuencias.
En primer lugar se destruye parte del patrimonio biológico de México, donde su
expresión más grave es la extinción de especies. Se alteran y desaparecen
paisajes propios de México. Pero además existen consecuencias negativas sobre
la economía del país, donde es bueno recordar que todo el sector agropecuario
del país descansa sobre los ciclos ecológicos que permitan mantener el suelo,
el agua, etc. Más allá de que sea reconocido o no, la base agropecuaria de
México está inserta en un marco ecológico, que si se ve afectado desencadenará
consecuencias negativas en todas esas cadenas productivas. Algo similar se
puede decir para el sector turismo (que depende de la integridad y calidad de
los paisajes), y otros rubros (como la minería, la energía hidroeléctrica, etc.
>Establecer áreas
protegidas para ecosistemas que actualmente carecen de representación dentro de
los sitios en manos del Estado y que enfrentan problemas de conservación
graves, o que poseen especies amenazadas. Esto implica realizar expropiaciones,
o apelar a la legislación existente para regular el uso de predios rurales Los
sitios que más urgentemente necesitan de estas medidas son las Quebradas de la
Cuesta Basilical tramos con bosque de arenales en la costa Atlántica, palmares
del Norte, una ampliación de los ambientes terrestres protegidos en las lagunas
de Castillos, Garzón y Rocha, y delimitar definitivamente el área a proteger en
los Bañados del Este.
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